Blog - Cofradía de Jesús Caído y María Santísima de la Esperanza (Valdepeñas)

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Otro año sin mirar al cielo

Cofradía de Jesús Caído y María Santísima de la Esperanza (Valdepeñas)
Ya estamos en los días centrales de la Semana Santa, la anhelada semana del ámbito cofrade, la que todos esperamos para aspirar sus aromas en las calles, impregnarnos de sus sonidos, también de sus olores, y seguir los pasos del Varón de Dolores y de su Santísima Madre, y de todos los misterios.

El aire cofrade revolotea sobre Valdepeñas, pero por segundo año consecutivo no podremos ver los pasos y las imágenes por calles y plazas, no podremos aspirar el olor a incienso, eso sí, a diferencia del pasado año, si podremos impregnarnos del recogimiento de templos, parroquias y conventos.

Las arraigadas tradiciones y costumbres nos las ha cambiado la primera pandemia del siglo XXI.

Pero como la vida se abre paso a sí mismo, como la primavera, entre marzo y abril se celebran estos siete días recordando y reviviendo la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret, y así se viene haciendo en algunos casos desde el siglo XV.

La pandemia nos ofrece una cara de la Semana Santa bien distinta, ya que no habrá procesiones, ni capirotes, ni podremos disfrutar del sonido de tambores y cornetas.

No habrá aglomeraciones en la calle, no nos vamos a distraer con lo superficial, pero sin embargo nos centraremos en lo esencial, por eso, podremos ver a nuestros Titulares en la parroquia de la Asunción, en el Altar que se ha preparado, junto al resto de hermandades y cofradías que están erigidas canónicamente en la misma.

La imagen de Jesús Caído porta la cruz nueva que se ha adquirido tanto para procesión como para capilla.

Y podremos participar de los distintos cultos y oficios religiosos, de la hora santa ante el Monumento, de los rezos y oraciones, del Viacrucis y de la Vigilia Pascual, para poder seguir al Señor desde Getsemaní al Palacio de Poncio Pilatos, desde Herodes a Anás y Caifás, desde las calles de Jerusalén a la colina del Gólgota, desde el sepulcro al firmamento y a la casa del Padre.

Estamos viviendo una Semana Santa para meditar, la meditación de los impactantes relatos que los evangelistas han trasmitido de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor.

Aferrados a la fe, soñemos por unos momentos que cuando llegue mediados de abril de 2022, todo esto habrá pasado, pero este año no tendremos que mirar al cielo para saber que tiempo tendremos, porque este año esto será lo que menos nos preocupe, a diferencia de otros años que era de vital importancia.

Pasión por la Pasión.





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